Tarde el grillo le dijo a la cigarra que
habite mi guitarra,
Se quedo callada, solo yo escucho una
canción
recitando por lo bajo, quejidos del
corazón;
Un Dios sobre las cuerdas, lagrima del
diapasón.
La mirada en la ventana conteniendo la
emoción.
Una carta, tu perfume desgarrando
sentimientos.
Los acordes se hacen lentos copiando el
corazón;
Ya sin fuerza ni razón, en el cielo grana
de mi habitación, ruge sin un grito,
pobre esta canción, que no porta titulo
tan solo dolor...
Siendo sombra blanca cabalgue por la
tiniebla,
buscando un lucero que me alumbre el cielo
tope con tus ojos, que me encandilaron
desde el largo de mi pelo a lo profundo del
alma;
Entonces si, como dulce magia despertó la
cigarra,
como sol de enero se encendió mi guitarra
descolgando notas ya sin soledad...
Aprendiendo a soñar, a volar de a dos.
*M.A.B*
Una cigarra y un grillo...
Autor: Miguel Ángel Biscuso
Derechos®
Autor: Miguel Ángel Biscuso
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