Dame el porte de tus ojos
ataviando mi mirada,
deja que mis manos
sean veleros de suaves
rumbos en la noche
que se enciende…
Dame el dulce de tus labios,
deja tus palabras de luz
en el cuenco oscuro de mi alma,
dame el tiempo, se mi calma
que en la palma abierta
festeja el barro viejo de talleres
Dame el temple de tu piel
acalorada engullendo
mis aristas mas vitales,
en la suma se hacen eco
dos sentires, en tu alcoba
tal vez una velada hagan
gala mis anhelos y tus sueños
Dame días, no años, no quiero
mirar estelas, pues lo mió es labrar
fértil sobre caminos andados,
me despojo de candados no reniego
lo marchado, pues toda huella es camino,
todo verso es testigo, y yo que mendigo
a la muerte deje verme en tus ojos
Dame apenas una noche el abrigo de tu pecho,
sed mi piso, sed mi techo, sed la derrota y contienda,
sed la diosa, la sirena, cada acento y cada coma,
sed la voz y el silencio, el beso calmo, sed mi hombro,
mi refugio y tu albergue, sed la nota de un violín
y la sombra que refresca, sed la acequia que a mis
versos nutren de flor y savia cuando mengua la noche…
*M.A.B*
Dame eso y no me niegues nunca, el tener tu palma abierta…
ataviando mi mirada,
deja que mis manos
sean veleros de suaves
rumbos en la noche
que se enciende…
Dame el dulce de tus labios,
deja tus palabras de luz
en el cuenco oscuro de mi alma,
dame el tiempo, se mi calma
que en la palma abierta
festeja el barro viejo de talleres
Dame el temple de tu piel
acalorada engullendo
mis aristas mas vitales,
en la suma se hacen eco
dos sentires, en tu alcoba
tal vez una velada hagan
gala mis anhelos y tus sueños
Dame días, no años, no quiero
mirar estelas, pues lo mió es labrar
fértil sobre caminos andados,
me despojo de candados no reniego
lo marchado, pues toda huella es camino,
todo verso es testigo, y yo que mendigo
a la muerte deje verme en tus ojos
Dame apenas una noche el abrigo de tu pecho,
sed mi piso, sed mi techo, sed la derrota y contienda,
sed la diosa, la sirena, cada acento y cada coma,
sed la voz y el silencio, el beso calmo, sed mi hombro,
mi refugio y tu albergue, sed la nota de un violín
y la sombra que refresca, sed la acequia que a mis
versos nutren de flor y savia cuando mengua la noche…
*M.A.B*
Dame eso y no me niegues nunca, el tener tu palma abierta…
2008
Autor: Miguel Ángel Biscuso
Derechos®
Autor: Miguel Ángel Biscuso
Derechos®
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